10 abril 2008

Enigmática

Si la Luna te quisiese ocultar
y el mismísimo Sol se prestara,
el firmamento entero reclamara
semejante comportar.

Si yo me escondiese en algún valle
y tú a alguna colina te vas,
la Tierra aplanaría su faz
para que disfrutemos nuestros detalles.

Si se apagase la luz y tu cama ensombreciese,
aunque te vistieses de gala,
cavaría con pico y con pala
para enterrar toda prenda que resplandeciese.

¿Cómo es que sueño y realidad se confunden?
¿Porqué este querer se nos crece?
¿Cómo es que tantos tesoros no se hunden?
¿Porqué acaso nuestro acervo lo merece?

Desconcertados nos hemos complacido.
Ambos renovando recuerdos permanentes,
como si regalos, como si presentes,
como relamiendo lo que hemos vivido.

Que rondar y con que autonomía!
Eso que los cuerdos ven en los locos.
Eso que nos trae más y más paz cada día.
Ciertamente debe ser privilegio de muy pocos.

No importa la respuesta que busque la mente.
Eso tan inmerecido y a la vez tan evidente.
Eso que nunca he entendido,
eso que nos envidia la gente.

Pablo Liendo
Aruba, 27 abril 2002