10 abril 2008

Enigmática

Si la Luna te quisiese ocultar
y el mismísimo Sol se prestara,
el firmamento entero reclamara
semejante comportar.

Si yo me escondiese en algún valle
y tú a alguna colina te vas,
la Tierra aplanaría su faz
para que disfrutemos nuestros detalles.

Si se apagase la luz y tu cama ensombreciese,
aunque te vistieses de gala,
cavaría con pico y con pala
para enterrar toda prenda que resplandeciese.

¿Cómo es que sueño y realidad se confunden?
¿Porqué este querer se nos crece?
¿Cómo es que tantos tesoros no se hunden?
¿Porqué acaso nuestro acervo lo merece?

Desconcertados nos hemos complacido.
Ambos renovando recuerdos permanentes,
como si regalos, como si presentes,
como relamiendo lo que hemos vivido.

Que rondar y con que autonomía!
Eso que los cuerdos ven en los locos.
Eso que nos trae más y más paz cada día.
Ciertamente debe ser privilegio de muy pocos.

No importa la respuesta que busque la mente.
Eso tan inmerecido y a la vez tan evidente.
Eso que nunca he entendido,
eso que nos envidia la gente.

Pablo Liendo
Aruba, 27 abril 2002

Lumbre

Mi verso es como una lumbre
que se propaga en el agua.
A cada instante se funde
y sin embargo no se apaga.

Siempre contigo adelante.
Mis temores a la saga.
Cuando me miras me enciendes,
cuando callas me propagas.

Siento mi andar ardiendo
en este manantial del alma,
derretido entre tu sombra,
renovado con tu calma.

Y al contemplar tu mirada
- más aun si es a distancia,
la lumbre de mi verso
se te prende en llamarada!

Pablo Liendo
01-03-2004

Brindis del Novio a su Esposa

Todo es tan exigente y a la vez tan simple.

Sin saber definir bien qué es lo que he querido, me exijo el saber quererte a mi manera: el querer saberte.

Quiero que sepas que todavía ignoro, pero que voy en camino a conocernos tanto que quizás alguna noche pueda conocer cuánto no me ignoras, y algún día puedas ignorar cosas que te conozco.

Creo que mis ideas se están enamorando. Mientras mi cuerpo se entretiene contigo sin orden ni concierto, mi mente se desliza a la deriva en un torrente de fantasías y realidades. Mientras asciendo por tu cuerpo tu desciendes a mis confines, y cuando me entretengo descendiendo a mis confines tu te me subes a la cabeza. No sé si rodearte de cuerpo o cubrirte de ideas. No sé si incorporarte a todas mis ideas o idealizarte en todo tu cuerpo. Lo que sí sé, es que no quiero poner orden a tus fantasías ni concierto a mis realidades.

Me he propuesto el crecer contigo para que mires mi mirada.

Aspiro a que pierdas la cuenta de mis desvelos, hasta el punto de sumirlos en el más elocuente resumen, capaz de hacerte desvelar calladamente por mi cuenta. Quiero no desmayar en mi afán de luchar contra el equilibrio. Quiero que la vida nos depare toda clase de excusas para permitirnos vivir.

Quiero que sepas que si algún día me toca morir pueda decirte que te lo debo a ti. Que para morir tuve que haber vivido; y que para vivir -como de hecho lo he hecho- tuve que mirarte, admirarte, alcanzarte, tenerte, entretenerme, tropezarnos, rezagarme, adelantarte, detenerte, levantarte, caerme, comprenderte y reprenderme.

Finalmente, cuando siento que hemos llegado al Aquí y al Ahora, confieso ante nuestros hijos, ustedes todos y mi sombra, que me he propuesto el meterte en mi vida para que sintieras mi muerte y proponerte una vida que me incluyera en tu muerte.

Brindemos, pues, por todo esto y -sobre todo- acompáñenme en un brindis de confianza por la futura sensatez de los Dioses.

Salud!

Pablo Liendo Chapellín
Caracas, 11 de noviembre 1988